Me incluye en,
pretérito imperfecto,
el agobiamiento
que da a sus arribos.
Yo era el antifaz,
de ánimo torpe y lento,
pretendiente a la niña
dueña de un soneto.
Que era poco
entre almohadas
o un simular de pactos.
Y suficiente al desgastar,
sin polizontes,del rodar
roído de mis dados.
Es cierto,
yo quería enamorarla,
pero terminó de aliada
al cuento de hadas
en labios que no besé,
pero que, con el tiempo
y el basto acto de mirar,
ya besaba.
Dicen que el primero de los beso no es con los labios, sino con la mirada. Y que el más difícil de todos no es el primero, si no el último.
P.D. Lo admito y siento mucho el atreviento, pero ya la he besado.
Le había perdido el rastro por acotaciones claras de un muy joven noviecito, al cual no lo culpo por su edad, y a la cierta duda de una tenue inseguridad mía.
Sé que pudo haber sido mucho mejor, pero simplemente no se dio.
Hoy me manda palomas de humo y me vengo con la sorpresa de saber que tiene para intercambiar figuritas monocromáticas que, a causa de viejas y guardadas, quedaron amarillas.
Me dagusto volver a saber de usted y no preocupe que yo también guardo seudónimos y un par de secretitos bajo el mantel.
P.D. Pequeña niña, ¿lo recuerda? siempre queriendo crecer "con una colección de mariposas tristes y direcciones de calles que no existen".
Resumiendo,
sabes donde estoy,
resumiendo,
si me llamas voy.
Hace siglos que quiero enviarte palomas de humo,
antes de que carcoma el invierno la culpa que asumo,
ten a bien recibir de mi parte un abrazo de amigo,
cuando estalle la guerra estaré en la trinchera contigo.J.S.
Y si alguna vez la planté en una cita, solo quiero decirle que no fui yo, fuimos los dos.
Llevo ya un tiempo
contemplando lo poco
que sé de ella,
sus recovecos,
sus pequeños ojos
puestos en sus retos.
Llevo siempre en el bolsillo
una confesión hecha nota,
escrita a tientas
en difusiones borrascosas,
de un pequeño secreto
que tiende, con los días,
a volverse experiencia.
Con las ganas de todo
vuelta añicos,
por la simple razón
de saber que no escaparé
de los "yo quisiera",
de los "yo quiero",
de los "yo querré".
Porque así lo quiere ella
y porque uno y uno,
aunque de cuando
en cuando nos duela,
no sea siempre lo que
uno cree que espera.
Para que me entiendas como quiero que me entiendas, tienes que saber que si te abrazo y si me duermo y luego me despierto con ganas de seguir durmiendo a tu lado sin pretenciones a nada, me basta; que recorres lo que pienso, cuando tengo tiempo de pensar, y que me sobra con saber que existes para enamorarme de una mujer cada día más.
Para que me entiendas como quiero que me entiendas, requiere algo más que de tiempo, algo más que un momento y cosas que pueden resultar hostigantes y que lo que menos quiero es hacerte daño o agobiarte.
Para que me entiendas como quiero que me entiendas, tengo que decir que no sé como lo haces y que ando con un nudo en la garganta por querer quererte y no querer equivocarme.